Impresionante demostración, temple, ritmo, como si los años no existieran y su juventud fuera eterna.

Hay personas  que no queremos que envejezcan, Paul es uno de ellos, deseamos que se conserve como lo recordamos, no importa si le queda voz, si le queda movimiento,  es dueño de sí, no necesita más.

A Paul y su entusiasmo, su sencillez y carisma lo convirtieron esta semana en un recuerdo para México y no necesariamente de “los viejitos”, miles y miles de jóvenes que entienden que no es Paul, es una raíz, una raíz que de él emanan muchísimas de las corrientes de hoy día.

A Paul le debemos la magia de hacer de muchísimos de nosotros una unidad alrededor de la música.

 

Gracias Paul.

 

Francisco Olivares A.

 

 

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