Otra buena noticia es que con los años no disminuye la actividad sexual. Un estudio citado por Wolpert muestra que 90 por ciento de los hombres y mujeres casados entre 60 y 64 años en Estados Unidos son activos sexualmente.

La ciencia también ha mostrado que la mujer vieja no tiene limitaciones físicas para alcanzar un orgasmo pero los hombres gozan siete años más de vida sexual que ellas.

Esto se debe a que las mujeres se casan con hombres mayores y ellos mueren primero.

El fallecimiento de sus cónyuges implica para muchas el final de su vida sexual.

En general, se ha comprobado que la frecuencia de los encuentros sexuales declina muy poco entre los 50 y los 70 años y muchos continúan gozando de los placeres del sexo incluso hasta los 80.

Otra sorpresa para Wolpert es que la felicidad, que para muchos parecía ser esquiva en la vejez, tiene su pico máximo a los 74 años.

Los miembros de la tercera edad tienen menos eventos estresantes en el trabajo y menos conflictos con sus parejas y, lo mejor de todo, no sienten necesidad de agradarles a los demás, todo lo cual quita un gran peso de encima.

Si se compara con los jóvenes, que tienen metas muy amplias, los viejos han logrado estrechar sus objetivos y estos son casi siempre mucho más significativos.

La creencia de que los viejos son depresivos no resulta ser cierta, como tampoco lo es la asociación juventud-felicidad.

 

Tampoco son más depresivos que los jóvenes.

De hecho, esta enfermedad se presenta con mayor frecuencia alrededor de los 45 años.

Según Wolpert, los estudios muestran reiteradamente que los jóvenes no son mejores que los viejos en el trabajo y no hay diferencias significativas en sus habilidades.

La percepción de la vejez determina en alto grado la expectativa de vida de un individuo y la manera como los miembros de una sociedad cuidan a sus adultos mayores.

Quienes temprano en la vida ven la vejez como una pesadilla tienen, cuando viejos, más riesgo de infarto y otros problemas cardiacos.

Por el contrario, quienes la ven con buenos ojos viven en promedio siete años más.

Y aquellos que se sienten y se ven más jóvenes de lo que indica su cédula tienen mejor salud que los que se perciben más viejos.

Los jóvenes calculan que la vejez empieza a los 68 años, mientras que los más viejos piensan que es a los 75.

Pero curiosamente, un estudio mostró que solo 35 por ciento de quienes tienen 75 se sienten viejos.

De hecho, los médicos utilizan la percepción de la edad y cómo luce la persona como un indicador de su salud.

Cuando se ven jóvenes y saludables para la edad es una señal clara de que van a vivir más allá de los 70 años.

Por eso, dice Wolpert, si un viejo conocido en la calle le dice “cómo te ves de bien”, créale, disfrute el piropo y dese por bien servido.

sólo cuando el último árbol sea cortado

sólo cuando el último río sea envenenado

sólo cuando el último pez sea atrapado…

sólo entonces… entenderemos que el dinero, no se puede comer…

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