En el siglo I apareció: El Aplauso, por primera vez en , dando origen a una de las manifestaciones más sublimes de todos los tiempos, pero no fue hasta el siglo V donde se perfeccionó y se le dio un uso más racional.

En los pequeños pueblos del sur de Antioquía, era poco común ver una persona aplaudiendo, solo era utilizada por los monjes Franciscanos durante sus retóricas elocuentes en los monasterios, a tal grado, que, si un poblador aplaudía sin razón alguna, era calificado de hereje y era encerrado en una fosa durante un período equivalente a la cantidad de aplausos dados en el momento de su herejía.

Aplaudimos cuando algo nos gusta, como señal de aprobación, entusiasmo y/o felicitación.

Y no es nuevo lo de aplaudir, ya lo hacían los antiguos griegos y los romanos, que fueron los primeros en contratar a personas para que aplaudieran durante un evento, sobre todo cuando el protagonista del mismo era ni más ni menos que el emperador.

Pero, ¿por qué aplaudimos?

En opinión de los psicólogos, los aplausos son producto de la necesidad que tenemos los seres humanos por expresarnos, por emitir opiniones, por participar. Puede decirse incluso que es algo instintivo, puesto que los niños y los monos lo hacen de forma espontánea.

Te imaginas una obra de teatro, un espectáculo de circo, una concierto de música clásica, un ganador de una carrera, un hijo que destaca en un concurso SIN UN APLAUSO????

 

En Facebook  los LIKES son como LOS APLAUSOS.

 

No nos dejes sin ellos

 

 

 

 

 

 Francisco Olivares A.

 

 

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